Historia

Luego de 50 años de administración estatal, la (Asociación) Sociedad Chilena del Derecho de Autor (SCD) nace un 7 de enero de 1987, bajo el alero de la Universidad de Chile y gracias a la incansable lucha de un grupo de 14 músicos chilenos.

Un proyecto pensado principalmente por el bienestar de los artistas nacionales y la protección de sus derechos; Una entidad privada de autores, que en 1992 se constituye como organización autónoma, tras una modificación a la Ley de Propiedad Intelectual, aprobada casi unánimemente por la Cámara de Diputados y por el Senado, como resultado a valiosas iniciativas realizadas por nuestros miembros como la “Marcha a la Moneda”, en la que los artistas nacionales se unieron para informar sus necesidades a través de una carta al entonces Presidente de la República, Patricio Aylwin.

A partir de entonces, nuestra historia ha estado marcada por considerables logros, como la inauguración de la Sala SCD Bellavista, un lugar de uso exclusivo para la presentación y difusión de los músicos nacionales; o la firma de escrituras para adquirir la casa de Condell #346 en Providencia, lugar que hasta el día de hoy, alberga las oficinas de SCD.

Tanto creció el alcance del trabajo realizado por SCD, que fue necesario crear otras organizaciones que, amparadas por ésta, dieran respuesta a necesidades específicas de los socios y afiliados. Fue así como nació la Sociedad Chilena de Intérpretes (1998), la Fundación Música de Chile (2001) con sus sellos Oveja Negra y Sello Azul.

A su vez, SCD creó iniciativas de promoción al trabajo de los artistas y creadores chilenos, entre los que destacan los Premios Altazor (1999),el Día de la Música (2004), la Campaña “Ojo con la Música Chilena “ (2006), el lanzamiento de la “Base de Datos de Música Chilena para radios asociadas a la ARCHI” (2006), la creación del sitio www.musica.cl (2009), el programa televisivo “Compilado Local” en TV Senado (2010), el primer mercado de la música en Chile “Pulsar” (2010), entre muchos más.

De esta manera, se resume parte de una historia que lleva 25 años escribiéndose y que tiene como protagonista a una organización que —pese a los duros desafíos— ha logrado sobrevivir y fortalecerse para mejorar su principal objetivo, el resguardo de los derechos de los autores chilenos, en un trabajo permanente por administrar los derechos de ejecución pública y de reproducción de las obras musicales de sus asociados.

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